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1. ¡Gentes!, teman a su Señor, Quien los creó a partir de un solo ser (Adán) y creó de él a su pareja, e hizo que de ambos surgieran y se diseminaran por la tierra multitudes de hombres y mujeres. Y teman a Al-lah, en Cuyo nombre se reclaman mutuamente (sus derechos), y mantengan los lazos familiares[124]. Ciertamente, Al-lah los observa (en todo momento).
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[124] El mantener los lazos familiares es de suma importancia en Islam, hasta el punto de que hay un dicho del Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— que dice: “No entrará al Paraíso quien corte (sus relaciones) con los familiares más cercanos”. Asimismo, lo primero que Al-lah ordena en varias aleyas tras prohibir que se adore a otros fuera de Él es que se trate bien a los padres, lo que demuestra la importancia que el buen trato familiar tiene en el Islam.
2. Y (cuando alcancen la madurez suficiente) den a los huérfanos sus bienes (que ustedes custodian) y no sustituyan lo malo que ustedes tienen por lo bueno que ellos poseen. Y no consuman sus riquezas añadiéndolas a las de ustedes (apropiándose de ellas injustamente). En verdad, ello es un grave pecado.
3. Y si temen no tratar con justicia a las huérfanas (que tienen bajo su tutela, en lo referente a no concederles un maher[125] apropiado en caso de querer casarse con ellas, no las desposen), cásense, entonces, con otras mujeres (lícitas) que sean de su agrado, ya sean dos, tres o cuatro (como máximo)[126]. Pero si temen no ser justos con todas ellas por igual, cásense solamente con una o recurran a sus esclavas[127]. Eso es lo más apropiado para evitar caer en la injusticia.
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[125] Ver la nota de la aleya 229 de la sura 2.
[126] Anteriormente, la poligamia no estaba regulada y no había ningún límite acerca del número de esposas que un hombre podía tener. El Islam la regularizó y estableció un límite de cuatro, siempre y cuando el hombre fuera capaz de ser justo con todas ellas por igual. De no ser así, lo más recomendable para el hombre es casarse solo con una mujer.
[127] Cuando apareció el Islam, la esclavitud era una práctica social muy arraigada que no podía eliminarse de golpe; por este motivo el Islam adoptó las siguientes medidas para ir reduciéndola poco a poco: el hombre libre solo podía convertirse en esclavo si era apresado como cautivo de guerra tras haber luchado contra el Islam, y aun entonces podía no convertirse en esclavo si así se decidía; liberar a un esclavo era una acción mediante la cual el creyente se acercaba a Al-lah; liberar a un esclavo era la manera principal de expiar ciertos pecados; parte del azaque que se recolectaba se destinaba a la liberación de los esclavos; un esclavo podía comprar su libertad y su propietario era alentado a ayudarlo; se prohibió el hecho de prostituir a las esclavas, etc.
4. Y entreguen de buen grado, a las mujeres que vayan a desposar, su debido maher. Mas si ellas renuncian libremente a una parte de dicho maher, tómenla y disfrútenla sin nada qué temer.
5. Y no den los bienes que Al-lah les ha otorgado para su subsistencia a quienes no hacen buen uso de la razón (ya sea porque despilfarran o por alguna incapacidad mental que padezcan y estén bajo su tutela). Pero aliméntenlos y vístanlos con parte de sus bienes y háblenles con gentileza.
6. Y observen de cerca a los huérfanos (para comprobar su nivel de madurez mental) hasta que alcancen la edad de casarse. Si entonces ven que son lo suficientemente maduros (en el entendimiento de la religión y en su capacidad para administrar su dinero), denles sus bienes (que ustedes custodiaban). No los consuman injustamente y con rapidez antes de que crezcan (para evitar tener que entregárselos llegada la edad). Quien sea rico, que se abstenga de tomar nada (de esos bienes que custodia); y quien sea pobre, que tome solo para él lo justo y razonable. Y cuando entreguen a los huérfanos sus bienes, háganlo delante de testigos. Y Al-lah basta para llevar la cuenta de todo.
7. Tanto a los hombres como a las mujeres les corresponde (en herencia) una parte de lo que dejen sus padres y sus parientes cercanos, ya sea mucho o poco, es una parte prescrita (por Al-lah).
8. Y si también están presentes, en la repartición de la herencia, otros parientes (que no tienen derecho a heredar), huérfanos y pobres, denles algo de ella (antes de repartirla) y háblenles con amabilidad.
9. Y que (los tutores de los huérfanos) se preocupen[128] (por ellos) del mismo modo que lo harían por sus propios hijos si estos fueran pequeños y quedasen huérfanos; y que teman a Al-lah y les hablen con buenas palabras.
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[128] Otra posible interpretación de la aleya es que si un hombre está a punto de morir y dicta un testamento que perjudica a alguno de sus herederos, quien esté presente debe temer a Al-lah e intentar orientar al moribundo hacia lo más justo, tratando de proteger a la descendencia de dicho hombre del mismo modo que querría proteger la suya propia.
10. Quienes consuman injustamente los bienes de los huérfanos estarán consumiendo fuego (que arderá) en sus entrañas. Y (el Día de la Resurrección) arderán en un fuego abrasador.
11. Esto es lo que Al-lah les ordena con relación a la herencia que deben recibir sus hijos: el hijo varón recibirá el doble de lo que reciba una hija[129], en el caso de haber hijos e hijas; si (el difunto) solo tuviese hijas, dos o más, estas recibirían dos tercios de la herencia (repartidos entre ellas a partes iguales); si tuviera solo una hija, a ella le correspondería la mitad de la herencia. Los padres recibirán cada uno un sexto de la herencia, en caso de que el difunto dejase algún hijo (varón o mujer); si no dejase ninguno, los padres heredarían todo, de modo que la madre recibiría un tercio (y el padre el resto). Si el difunto tuviera algún hermano o hermana, la madre recibiría un sexto (y el padre el resto, mientras que los hermanos no heredarían nada[130]). Esta distribución debe realizarse tras el pago de las deudas y el cumplimiento del testamento[131] que (el difunto) haya podido dejar escrito. Ustedes no saben quiénes pueden beneficiarlos más (en esta vida y en la otra), si sus padres o sus hijos (para dejar a unos más herencia que a otros). Esto es lo que Al-lah les ordena (en cuanto a la distribución de la herencia). En verdad, Al-lah es Omnisciente y Sabio.
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[129] La responsabilidad económica del mantenimiento de la familia recae sobre el hombre, no sobre la mujer, aunque ella posea más bienes que él; a ello se debe que el hombre reciba más en la mayoría de los casos, ya que parte de lo que él recibe lo gastará en su familia, mientras que la mujer no tiene esa obligación.
[130] La parte que recibe la madre se reduce si el hijo fallecido tiene hermanos porque puede que el padre tenga que mantener al resto de los hijos o hijas, y por ello es normal que reciba más que la madre en dicho caso.
[131] Ver la nota de la aleya 180 de la sura 2.
12. Y a ustedes les corresponde la mitad de la herencia que dejen sus esposas, si no tienen hijos; en caso de tenerlos, recibirán la cuarta parte de lo que dejen, una vez saldadas las deudas y cumplidos los testamentos que hayan podido dejar escritos. Y a ellas les corresponde la cuarta parte de lo que dejen, si no tienen hijos; en caso de tenerlos, ellas recibirán la octava parte de lo que dejen, una vez saldadas las deudas y cumplidos los testamentos que hayan podido dejar escritos. Si (el difunto o la difunta) no dejase ni hijos ni padres, pero dejase un hermano o una hermana de madre, cada uno recibiría una sexta parte. Si los hermanos o hermanas fueran más de dos, se repartirían entre ellos la tercera parte de la herencia, una vez saldadas las deudas y cumplido el testamento que hubiera podido dejar escrito (el difunto), de manera que nadie salga perjudicado. Esto es un mandato de Al-lah, y Al-lah es Omnisciente y Tolerante.
13. Estas son las leyes de Al-lah. Quien obedezca a Al-lah y a Su Mensajero entrará en jardines por los cuales corren ríos, y allí vivirá eternamente; y ese es el gran triunfo.
14. Mas quien desobedezca a Al-lah y a Su Mensajero y quebrante las leyes que Él ha dictaminado entrará al fuego, donde permanecerá eternamente, y recibirá un castigo humillante.
15. Tomen el testimonio de cuatro hombres[132] para aquellas de sus mujeres que cometan fornicación o adulterio. Si testifican en su contra, reclúyanlas en sus casas de por vida o hasta que Al-lah les procure una salida (u otra sanción)[133].
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[132] Dichos testigos tienen que ser personas íntegras que hayan presenciado el acto de fornicación, por lo que el acto tiene que haber sido en público (de lo contrario no sería posible que lo presenciaran cuatro testigos). Y quien acuse a una mujer honesta de fornicación o adulterio sin presentar cuatro testigos debe ser castigado, según la aleya 4 de la sura 24.
[133] La salida a la que la aleya hace mención es otra sanción que sustituirá la reclusión indefinida de la mujer y que será revelada en la aleya 2 de la sura 24.
16. Y para aquellos dos[134] de entre ustedes que realicen el mismo pecado, castíguenlos; pero si se arrepienten y se enmiendan, déjenlos. Ciertamente, Al-lah es Indulgente y Misericordioso.
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[134] La interpretación más extendida por los comentaristas islámicos es que se refiere a dos hombres culpables de homosexualidad, aunque también puede entenderse como un hombre y una mujer que cometen juntos fornicación o adulterio. En este último caso, el castigo que recibe la mujer está mencionado en la aleya anterior. Posteriormente, la aleya quedaría abrogada por la 2 de la sura 24, como en el caso anterior, según la cual, tanto el hombre como la mujer reciben cien latigazos como castigo, en caso de que ambos estén solteros.
17. Al-lah acepta el arrepentimiento de quienes obran mal por ignorancia y se arrepienten poco después, y los perdona. Y Al-lah es Omnisciente y Sabio.
18. Pero no perdona a quienes persisten en obrar mal por rebeldía hasta que se aproxima el momento de su muerte y se arrepienten cuando ya es demasiado tarde, ni tampoco a quienes mueren rechazando la verdad. Hemos preparado para ellos un doloroso castigo.
19. ¡Oh, creyentes!, no les está permitido heredar a las mujeres contra su voluntad (como hacían antes del Islam)[135], ni deben tratarlas con dureza para que les den parte del maher que les dieron (a cambio de concederles el divorcio), a menos que hayan cometido adulterio (pues en este caso sí pueden presionarlas para que les den el maher que les concedieron cuando las desposaron). Y trátenlas bien. Y si las detestan (sean pacientes), pues puede que detesten algo en lo que Al-lah ha depositado mucho bien.
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[135] Previamente al Islam, cuando un hombre moría, sus parientes varones eran libres de hacer lo que quisieran con la viuda: podían casarse con ella o casarla con alguien o impedir que se casara con quien ella quisiera, pues tenían más derechos sobre ella que su propia familia.
20. Y si quieres remplazar a una esposa por otra (divorciando a la primera) y le diste a esta una gran suma de dinero (como maher), no tomes nada de lo que le entregaste. ¿Lo tomarías sabiendo que cometes una injusticia y un claro pecado?
21. ¿Y cómo podrían tomar algo de sus esposas tras haber estado íntimamente unidos y después de que ellas hubiesen recibido de su parte una firme promesa (de que las tratarían bien o las dejarían libres de buena manera)?
22. Y no desposen a las mujeres que tuvieron sus padres, salvo si lo hicieron en el pasado[136] (pues están perdonados por ello). Ciertamente, eso es una indecencia, una ofensa y una mala costumbre.
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[136] En la época previa al Islam.
23. Se les prohíben (en matrimonio): sus madres, sus hijas, sus hermanas, sus tías paternas y maternas, sus sobrinas por parte de hermano o hermana, sus madres y hermanas de leche, las madres de sus esposas y las hijas de sus esposas que estén bajo su cuidado (así como las que no lo estén) si han consumado el matrimonio con sus esposas; pero si aún no lo han consumado, no cometen ningún pecado (si se casan con sus hijas). También (les están prohibidas en matrimonio) las esposas de sus hijos biológicos[137] y casarse con dos hermanas a la vez, salvo si lo hicieron en el pasado (en la época previa al Islam). Ciertamente, Al-lah es Indulgente y Misericordioso.
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[137] Quedan excluidas de esta prohibición las esposas de los hijos adoptivos, ya que el Islam no reconoce la adopción tal y como se practicaba con anterioridad. El Islam permite acoger a niños o tutelarlos, pero estos deben conservar los apellidos de sus padres verdaderos, si se conocen, y no pueden llevar el de la familia que los acoge ni son herederos legítimos.
24. Y (se les prohíben también) las mujeres casadas, excepto las cautivas de guerra[138] (a través de un nuevo contrato). Esto es un mandato de Al-lah. Se les permiten el resto de las mujeres si les entregan unos bienes como maher con la intención de casarse con ellas, no para mantener con ellas relaciones ilícitas. Y ya que van a gozar de ellas (en matrimonio) entréguenles el maher que les ha sido ordenado (por Al-lah). No cometen ninguna falta si ambos acuerdan una cantidad distinta después de la estipulada (ya sea esta mayor o bien la mujer renuncie a una parte). En verdad, Al-lah es Omnisciente y Sabio.
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[138] El matrimonio de las mujeres que estaban casadas con hombres idólatras y son tomadas como cautivas en una batalla pierde su validez y los musulmanes pueden casarse con ellas, si lo desean, tras la espera de una menstruación para asegurarse de que no están embarazadas. Era una práctica de la época que las mujeres estuviesen presentes cerca del campo de batalla para evitar que sus maridos huyesen, porque, si lo hacían, podían perder a sus familias, ya que estas pasaban a ser propiedad de los vencedores. Por esta razón también había cautivas de guerra aunque las mujeres no lucharan.
25. Y aquel de ustedes que no disponga de medios para casarse con mujeres creyentes libres que se case con jóvenes creyentes de entre sus esclavas. Al-lah conoce perfectamente su fe, provienen los unos de los otros (y son iguales ante Al-lah en la religión). Y cásense con el permiso de sus amos y denles su maher como es debido; y que sean decentes, no promiscuas ni de las que toman amantes. Y si después de casarse cometen adulterio, recibirán la mitad del castigo que les corresponde a las mujeres libres. Esto es para aquellos de ustedes que teman caer en la fornicación (si no se casan), pero es mejor para ustedes ser pacientes (hasta que dispongan de los medios para casarse con mujeres libres). Y Al-lah es Indulgente y Misericordioso.
26. Al-lah quiere aclararles (lo que es lícito y lo que no), quiere guiarlos hacia el camino de aquellos (profetas y hombres virtuosos) que los precedieron, y quiere perdonarlos. Y Al-lah es Omnisciente y Sabio.
27. Y Al-lah quiere perdonarlos, mientras que quienes siguen sus pasiones quieren que se desvíen por completo (del camino recto).
28. Al-lah quiere que les resulten fáciles (los mandatos de Su religión), pues el hombre ha sido creado débil.
29. ¡Oh, creyentes!, no se apropien de los bienes ajenos de manera ilegal; mas sí pueden comerciar entre ustedes de mutuo acuerdo. Y no se maten a ustedes mismos[139] (ni se maten los unos a los otros causando su propia destrucción). Ciertamente, Al-lah es Misericordioso con ustedes.
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[139] El suicidio queda prohibido, así como toda práctica nociva que pueda destruir a la persona, como: las drogas, el tabaco, etc.
30. Y a quien lo haga, cometiendo así una transgresión y una injusticia, lo introduciremos en el fuego; y ello es fácil para Al-lah.
31. Si evitan los pecados graves[140] que se les han prohibido, borraremos sus faltas y los admitiremos en un lugar honorable (el Paraíso).
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[140] Según un dicho (hadiz) del Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz—, los pecados graves en el Islam son siete: adorar a otros además de a Al-lah, matar a alguien sin una causa justa, practicar la hechicería, tratar con intereses (usura), gastar los bienes de los huérfanos, huir del enemigo al comienzo de la batalla y acusar a una mujer virtuosa de adulterio o fornicación. Según otro dicho, los peores pecados son: adorar a otros además de a Al-lah, matar a alguien injustamente y tratar mal a los padres. Otro dicho del Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— sostiene que el peor de los pecados es dar falso testimonio. Todos los pecados mencionados son de suma gravedad, y el único que no puede ser perdonado sin el debido arrepentimiento es el adorar a otros y equipararlos con Al-lah.
32. Y no anhelen lo que Al-lah ha concedido a unos favoreciéndolos más que a otros[141]. Los hombres tendrán la recompensa que sus obras merezcan, y las mujeres también obtendrán la recompensa que sus acciones merezcan. Y pídanle a Al-lah de Su favor. Ciertamente, Al-lah tiene conocimiento sobre todas las cosas.
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[141] Puede interpretarse que los hombres no deben desear lo que Al-lah ha concedido de manera especial a las mujeres, ni las mujeres deben desear las gracias que Al-lah ha concedido a los hombres, pues Él ha otorgado a cada sexo lo que más le conviene, en cuanto a características, derechos y deberes.
33. Y a todos hemos designado herederos de los bienes que dejan los padres y los parientes cercanos. Y den su debida parte a aquellos con quienes establecieron un pacto (de hermandad)[142]. En verdad, Al-lah es testigo de todas las cosas.
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[142] Al principio del Islam, aquellos con quienes se establecían alianzas se convertían en herederos. Posteriormente, el derecho de estos a heredar quedaría revocado por la aleya 11 de esta misma sura y por la aleya 6 de la sura 33, y solo los parientes más cercanos serían herederos legales.
34. Los hombres son los responsables de proteger, guiar y velar por las necesidades de las mujeres porque Al-lah ha favorecido al hombre por encima de la mujer (para algunas actividades) y porque ellos las mantienen con sus bienes. Consecuentemente, las mujeres virtuosas deben ser obedientes y deben proteger (su honor y las propiedades del marido) en la ausencia de este, como Al-lah les ha ordenado. Y a aquellas de quienes teman rebeldía y mala conducta (porque se muestran arrogantes y no respetan a sus maridos cuando ellos no han cometido ninguna falta contra ellas), amonéstenlas (primero), no compartan el lecho con ellas (si la medida anterior no las hace desistir) y tomen medidas físicas[143] (como última opción y sin buscar lastimarlas). Pero si los obedecen, no tomen medidas contra ellas. En verdad, Al-lah es Excelso y Grande (y tomará represalias contra ustedes si las tratan injustamente).
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[143] La permisibilidad de golpear ligeramente a la mujer no es ni para dañarla ni para humillarla, sino que es más bien un gesto simbólico de autoridad para hacer que ella entre en razón, solamente si el hombre cree que esa medida puede funcionar y evitar un mal mayor, como es el divorcio. El Islam condena la violencia contra la mujer y le concede el derecho al divorcio si sufre maltrato; de hecho, el Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— nunca golpeó a ninguna de sus mujeres, consideraba que los mejores hombres de la sociedad eran aquellos que mejor trataban a sus mujeres y él mismo decía: “El mejor de ustedes es el mejor con su familia, y yo soy el mejor de ustedes con su familia” (Ibn Hibban, 4186). Y en su último sermón, durante la peregrinación, dijo: “Ustedes tienen derechos sobre sus esposas, y sus esposas tienen derechos sobre ustedes. Traten a sus esposas con amor y gentileza”. Otros dichos suyos sobre el tema son: “Los creyentes que muestran la más perfecta fe son aquellos que tienen buen carácter, y el mejor de entre ustedes es aquel que sea más bueno con su mujer”(Tirmidhi); “El mejor de entre ustedes no golpea a su mujer, y yo soy el mejor de entre ustedes”; “¿Acaso podría uno de ustedes golpear a su mujer como golpearía a un esclavo, y luego se acostaría con ella por la noche?”, etc.
35. Y si temen que los esposos se separen, designen un árbitro de la familia de él y otro de la familia de ella (para que medien intentando buscar una solución). Si ambos quieren la reconciliación, Al-lah la facilitará. Ciertamente, Al-lah tiene conocimiento de todas las cosas y está informado de todo.
36. Y adoren solamente a Al-lah; y traten bien a sus padres, a sus parientes, a los huérfanos, a los pobres, a los vecinos que sean sus familiares y a los que no los sean, a los compañeros de viaje, a los viajeros y a los esclavos. En verdad, Al-lah no ama a los presuntuosos y arrogantes;
37. (y tampoco ama a) quienes son avaros, ordenan a los hombres la tacañería y ocultan los favores que Al-lah les ha concedido. Y hemos preparado para quienes rechacen la verdad un castigo humillante.
38. (Y tampoco ama a) quienes dan caridad para que la gente los vea y los elogie mientras que no creen ni en Al-lah ni en el Día de la Resurrección. Y quien tome al Demonio por compañero, ¡qué pésimo compañero tiene!
39. ¿Qué daño les haría creer en Al-lah y en el Día de la Resurrección y dar en caridad de lo que Al-lah les ha proveído? Y Al-lah conoce bien quiénes son.
40. Ciertamente, Al-lah no es injusto con nadie en lo más mínimo, y multiplicará cualquier buena acción y la retribuirá con una gran recompensa de Su parte (el Paraíso).
41. ¿Y cuál será el estado de quienes rechazan la verdad cuando hagamos comparecer a un testigo[144] de cada comunidad y hagamos que comparezcas tú (¡oh, Muhammad!) como testigo contra ellos?
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[144] El Día de la Resurrección, cada comunidad aparecerá liderada por el Profeta que le fue enviado, y este actuará como testigo a favor de su propia comunidad o contra ella.
42. Ese día, quienes no hayan creído y hayan desobedecido al Mensajero desearán que se los trague la tierra; mas no podrán ocultarle a Al-lah nada de lo que hicieron.
43. ¡Oh, creyentes!, no recen en estado de embriaguez[145], sino que háganlo cuando sepan lo que dicen; ni vayan a las mezquitas en estado de impureza sexual hasta que se purifiquen con un baño completo, a menos que pasen por ellas solo para salir por otra puerta, [146] y no permanezcan en ellas. Y si estuvieran enfermos o de viaje, o viniese alguno de ustedes de hacer sus necesidades o hubiesen tenido contacto sexual con sus mujeres y no encontrasen agua, purifíquense con tierra limpia y pura[147] (sacudiendo en ella las manos y eliminando el exceso de tierra), pasando las manos por los rostros y frotándoselas (a continuación). Ciertamente, Al-lah es Benévolo e Indulgente.
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[145] Como se adelantó en la nota 67, la prohibición categórica de las bebidas alcohólicas será revelada en las aleyas 90-91 de la sura 5. También queda incluido el estado de enajenación mental provocado por los narcóticos.
[146] Otra interpretación posible es que haga referencia al viajero en estado de impureza sexual, en cuyo caso no deberá rezar en la mezquita hasta que se haya purificado con tierra (taiammun) por la dificultad que le supone bañarse.
[147] La purificación con tierra o polvo (taiammun)está condicionada por la falta de agua o por alguna enfermedad que imposibilite la ablución o el baño completo, ya que también puede sustituir el baño en caso de estar en estado de impureza sexual o tras finalizar la mujer su menstruación. Es suficiente pasar las manos ligeramente por una superficie que contenga un poco de tierra o polvo, pues el objetivo no es mancharse de tierra, sino cumplir con un ritual de purificación cuando no hay agua disponible.
44. ¿No has reparado (¡oh, Muhammad!) en cómo aquellos a quienes entregamos parte de las Escrituras (la Torá) cambian el camino recto por el extravío y quieren que se desvíen de él?
45. Al-lah conoce perfectamente a sus enemigos, y Él les basta como protector y auxiliador.
46. Hay judíos que tergiversan las palabras (reveladas en la Torá) sacándolas de su contexto y dicen (al Mensajero Muhammad): “Te oímos…”, (mientras que después dicen entre ellos) “…y desobedecemos”, (y le dicen) “óyenos…”, (y cuando se quedan a solas, dicen) “… ¡Ojalá no oigas nada!” y “ra’ina[148]”; juegan con las palabras para burlarse de la religión. Y si dijeran: “Oímos y obedecemos”, “óyenos y concédenos tiempo (o un respiro)”, sería mucho mejor para ellos y más correcto; pero Al-lah los ha expulsado de Su misericordia debido a su rechazo de la verdad, pues no creen[149], salvo unos pocos.
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[148] Ver la nota de la aleya 104 de la sura 2.
[149] También puede entenderse: “pues poco es lo que creen”.
47. ¡Ustedes (judíos y cristianos) que han recibido las Escrituras!, crean en lo que hemos revelado (a Muhammad) y que confirma lo que ya tenían (la Torá y el Evangelio), antes de que borremos las facciones de sus rostros y los volvamos hacia atrás[150] o los expulsemos de Nuestra misericordia (castigándolos) como hicimos con los judíos que profanaron la ley del sábado. Y la sentencia de Al-lah siempre se ejecuta.
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[150] También puede entenderse: “haciendo que estos se parezcan a sus cervices”.
48. Al-lah no perdona que se adoren a otros fuera de Él (a menos que se arrepientan y abandonen la idolatría), pero perdona cualquier otro pecado a quien quiere. Y quien adore a otros fuera de Al-lah estará cometiendo un gravísimo pecado.
49. ¿No has reparado (¡oh, Muhammad!) en quienes se elogian a sí mismos creyéndose los más virtuosos y puros? Mas Al-lah es Quien enaltece y purifica a quien quiere por su virtud, y nadie será tratado con injusticia en lo más mínimo.
50. Mira cómo inventan mentiras contra Al-lah. Y eso basta como claro pecado.
51. ¿Acaso no has reparado en cómo aquellos a quienes concedimos parte de las Escrituras (la Torá) creen en la brujería[151] y la falsedad, mientras que dicen acerca de quienes rechazan la verdad que están mejor guiados que los creyentes?
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[151] Ver la aleya 102 de la sura 2.
52. Esos son aquellos a los que Al-lah ha expulsado de Su misericordia. Y no encontrarás a nadie que pueda auxiliar a quien Al-lah prive de ella.
53. ¿O acaso poseen una parte del dominio de Al-lah? Y, aunque así fuera, no darían a los hombres lo más mínimo.
54. ¿O es que envidian a la gente por los favores que Al-lah les ha otorgado? Y, ciertamente, concedimos a (los descendientes de) la familia de Abraham la Revelación y la sabiduría, así como un gran reino.
55. Y entre ellos hay quienes creen (en Muhammad) y quienes lo rechazan apartándose de él. Y (a estos últimos) el Infierno bastará para quemarlos.
56. En verdad, quienes rechacen Nuestra revelación (y las pruebas que hemos enviado) entrarán en el fuego. Cada vez que se les abrase completamente la piel[152], la sustituiremos por otra nueva para que vuelvan a sufrir el castigo. Ciertamente, Al-lah es Poderoso y Sabio.
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[152] Esta aleya demuestra un descubrimiento científico relativamente reciente: el de la existencia de receptores del dolor en la piel. Para verificar el grado de una quemadura, el médico suele pinchar al paciente con una aguja para comprobar si siente o no el dolor. Si el paciente sufre dolor, significa que los receptores de la piel están intactos y que las quemaduras son superficiales. Cuando no sufre dolor es porque los receptores de la piel han sido destruidos por la profundidad de las quemaduras. El castigo que se les inflige en el Infierno a quienes rechazan la verdad es el de la renovación de la piel para que vuelvan a tener los receptores del dolor intactos y sufran el dolor constantemente.
57. Y quienes crean y obren rectamente entrarán en jardines por los cuales corren ríos, y allí vivirán eternamente. Tendrán esposas purificadas y serán admitidos en una (plácida) sombra que se extenderá (en el Paraíso).
58. Al-lah les ordena devolver a sus dueños lo que les hayan confiado y que, cuando juzguen a los hombres, lo hagan con equidad. ¡Qué bueno es aquello a lo que Al-lah los exhorta! Ciertamente, Al-lah todo lo oye y todo lo ve.
59. ¡Oh, creyentes!, obedezcan a Al-lah, al Mensajero[153] y a quienes tengan autoridad sobre ustedes (siempre y cuando no se opongan a los mandatos de Al-lah). Y si discrepan en algo, remítanlo a Al-lah y a Su Mensajero, si de verdad creen en Él y en el Día de la Resurrección. Esto es lo mejor para ustedes y la solución más correcta al final.
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[153] Las fuentes principales del Islam son dos: el Corán y la sunnah, que podemos resumir como la recopilación de las enseñanzas del Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz—. La sunnah es imprescindible para entender el Corán, y asuntos tan básicos y fundamentales en la religión como la manera de rezar o de efectuar el salat los encontramos descritos en la sunnah, y no en el Corán; así pues, resulta indispensable seguirla para completar la práctica de la religión. Esta aleya, junto con la 69 y 80 de esta misma sura y muchas otras más, es una prueba de que debemos obedecer al Profeta Muhammad —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz—. Hay un dicho (hadiz) que recoge las siguientes palabras del Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz—:“Todos entrarán al Paraíso, salvo aquellos que se nieguen a hacerlo”. Los presentes preguntaron extrañados: “Pero ¿acaso hay quien se niegue a entrar al Paraíso?”. El Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— respondió: “Quien obedezca las enseñanzas que doy entrará al Paraíso; y quien se niegue, se habrá negado a entrar en él”.
60. ¿No has reparado (¡oh, Muhammad!) en aquellos (hipócritas) que dicen creer en lo que te ha sido revelado (el Corán) y en lo que fue revelado con anterioridad a ti? (Sin embargo) quieren recurrir a la falsedad para juzgar entre ellos, cuando se les había ordenado rechazarla. Y el Demonio quiere desviarlos lejos de la verdad.
61. Y si se les dice: “Aproxímense a lo que Al-lah les ha revelado y (sigan) al Mensajero”, ves cómo los hipócritas se apartan de ti con aversión.
62. ¿Qué harán cuando les ocurra una desgracia como consecuencia (de su rechazo a la verdad y) de las acciones que ellos mismos han cometido? Entonces vendrán a ti jurando por Al-lah que solo pretendían el bien y la concordia (cuando recurrieron a otros para que juzgaran sobre sus asuntos en vez de acudir a ti, ¡oh, Muhammad!).
63. Al-lah conoce bien qué es lo que encierran sus corazones; así que déjalos (no los castigues), exhórtalos y háblales con palabras que los conmuevan.
64. Y no hemos enviado a ningún Mensajero, salvo para ser obedecido con el permiso de Al-lah. Y si hubiesen acudido a ti, después de haber sido injustos consigo mismos, y hubiesen pedido perdón a Al-lah, y tú, Muhammad, hubieses pedio perdón por ellos, habrían hallado que Al-lah acepta siempre el arrepentimiento y que es Misericordioso.
65. Por tu Señor que no creerán de verdad hasta que acudan a ti para que dictamines sobre sus discrepancias y acepten tu decisión sin reticencia alguna y se sometan a ella.
66. Y si les hubiésemos ordenado (a dichos hipócritas) que se matasen entre ellos (de manera que los inocentes matasen a los culpables) o que abandonasen sus hogares, no lo habrían hecho, salvo unos pocos. Y si hubiesen cumplido lo que se les ordenaba, habría sido mejor para ellos y habrían fortalecido su fe;
67. les habríamos otorgado una gran recompensa de Nuestra parte
68. y los habríamos guiado hacia el camino recto.
69. Y quienes obedezcan a Al-lah y a Su Mensajero estarán (en el Paraíso) en compañía de los profetas, los sinceros, los mártires y los virtuosos, a quienes Al-lah ha agraciado; ¡y qué excelente compañía!
70. Tal es el favor de Al-lah; y Al-lah basta como conocedor (de quiénes merecen Su recompensa).
71. ¡Oh, creyentes!, tomen precauciones (contra sus enemigos) y salgan a su encuentro en grupos (sucesivos) o todos juntos.
72. Y hay quien se queda rezagado de entre ustedes (para no luchar). Si les sobreviene una desgracia, dice: “Al-lah me ha agraciado al hacer que no estuviera presente entre ellos”;
73. pero si reciben un favor de Al-lah, dirá con toda seguridad —como si nunca hubiese existido entre ustedes y él afecto alguno (y no lo uniese a ustedes el vínculo de la religión y buscase solamente los bienes terrenales)—: “¡Ojalá hubiera estado con ellos para haber obtenido una magnífica parte del botín!”.
74. Que combatan, pues, por la causa de Al-lah quienes estén dispuestos a entregar esta vida a cambio de la otra. Y concederemos una gran recompensa tanto a quienes mueran combatiendo por Nuestra causa como a quienes resulten vencedores.
75. ¿Y qué les impide luchar por la causa de Al-lah y por aquellos hombres, mujeres y niños débiles y oprimidos que suplican: “¡Señor, sácanos de esta ciudad de opresores e incrédulos y envíanos de Tu parte a quien nos proteja y auxilie!”?
76. Quienes creen con sinceridad luchan por la causa de Al-lah, mas quienes rechazan la verdad luchan por la causa del Demonio (obedeciéndolo para sembrar la corrupción en la tierra). Combatan, pues, a los aliados del Demonio. Ciertamente, la estratagema de este es débil.
77. ¿No has reparado (¡oh, Muhammad!) en aquellos a quienes se les dijo que se abstuvieran de luchar[154] (cuando estaban deseosos de hacerlo), que cumplieran con el salat y que entregaran el azaque? Mas ahora que se les prescribe luchar, un grupo de ellos temen a los hombres como debe temerse a Al-lah, o incluso más, y dicen: “¡Señor!, ¿por qué nos has prescrito el combate? ¿Por qué no lo aplazas para más tarde?”. Diles: “El disfrute de esta vida es temporal; pero la otra es mucho mejor para quienes temen a Al-lah; y no serán tratados con injusticia en lo más mínimo”.
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[154] Durante los primeros años del Islam, los musulmanes debían tolerar con paciencia el daño que sufrían por parte de los incrédulos de La Meca y no tenían el permiso de Al-lah para combatir, aunque estaban deseosos de hacerlo para no soportar más injusticias. El combate por la causa de Al-lah o yihad no se prescribió hasta después de la consolidación del primer Estado islámico en la ciudad de Medina.
78. La muerte los alcanzará dondequiera que se encuentren, aunque se hallen en una elevada torre fuertemente edificada. Y si les sucede algo bueno, (los hipócritas) dicen: “Esto proviene de Al-lah”. Pero si les sucede algo malo, dicen: “Es debido a ti, Muhammad”. Diles: “Todo proviene de Al-lah”. ¿Qué les pasa a esas gentes que apenas comprenden lo que se les dice?
79. Todo lo bueno que te sucede (a ti, hombre), proviene de la gracia de Al-lah, y todo lo malo procede de tus pecados. Y te hemos enviado (¡oh, Muhammad!) a los hombres en calidad de Mensajero; y Al-lah basta como testigo.
80. Quien obedece al Mensajero está obedeciendo a Al-lah, pero (no eres responsable, ¡oh, Muhammad!, de) quienes se desentienden y desobedecen; pues no te hemos enviado a ellos como guardián (sino para transmitirles el mensaje).
81. Y (los hipócritas) dicen que te obedecen, pero cuando se alejan de ti, un grupo de ellos pasa la noche planeando algo distinto a lo que les has dicho; y Al-lah registra lo que maquinan por la noche. Aléjate de ellos (y no los temas) y encomiéndate a Al-lah; y Al-lah basta para ocuparse de todos los asuntos de Su creación.
82. ¿Acaso no meditan sobre el Corán? Si no proviniera de Al-lah, hallarían en él numerosas contradicciones.
83. Y si llega a sus oídos una noticia que puede afectar a la seguridad pública o puede provocar el miedo, la difunden; mientras que si la remitieran al Mensajero de Al-lah y a quienes tuvieran autoridad sobre ellos, sabrían de su significancia quienes de entre ellos están más capacitados para investigarla. Y si no fuera por el favor y la misericordia de Al-lah sobre ustedes, habrían seguido al Demonio, excepto unos pocos.
84. Combate, pues, por la causa de Al-lah, ¡oh, Muhammad!; solo eres responsable de ti mismo, y alienta a los creyentes para que luchen (contigo). Puede que Al-lah frene la violencia de quienes rechazan la verdad. Y Al-lah es mucho más poderoso; y Su castigo, más severo.
85. Quien interceda por una buena causa obtendrá su parte de recompensa por dicha intercesión, y quien interceda por una mala causa cargará con parte (del pecado) resultante de esta; y Al-lah observa todas las cosas y tiene poder sobre todas ellas.
86. Y si los saludan, respondan con un saludo mejor, o al menos correspondan al saludo. En verdad, Al-lah tiene en cuenta todas las cosas.
87. ¡Al-lah! No hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él. Ciertamente, los reunirá a todos el día sobre el cual no hay duda (el Día de la Resurrección), ¿y quién es más veraz que Al-lah?
88. ¿¡Oh, creyentes!, por qué están divididos en dos grupos con respecto a los hipócritas? Al-lah ha hecho que regresen a la incredulidad por lo que han cometido (por desafiar y desobedecer al Profeta). ¿Es que quieren guiar a quien Al-lah ha extraviado (por rechazar la verdad)? Y no podrás guiar a quien Al-lah ha desviado del camino.
89. (Los hipócritas) desean que renieguen de su creencia como ellos mismos han hecho para que sean como ellos. No los tomen, pues, por aliados y protectores hasta que emigren sinceramente por la causa de Al-lah. Pero si no lo hacen (y se vuelven abiertamente hostiles), aprésenlos y ajustícienlos allí donde los encuentren. Y no tomen de entre ellos ni protectores ni auxiliadores.
90. Pero no luchen contra quienes se alíen con gentes con las que (ustedes) mantienen un acuerdo de paz o contra quienes lleguen a ustedes con el corazón apesadumbrado por tener que luchar contra ustedes o contra su propia gente. Si Al-lah hubiera querido les habría dado poder sobre ustedes y los habrían combatido. Mas si se mantienen al margen, no los combaten y les proponen la paz, entonces Al-lah no permite que tomen acciones contra ellos.
91. Encontrarán a otros que desean gozar de seguridad entre ustedes (haciéndose pasar por creyentes) y entre los suyos (adorando lo que ellos adoran). Cada vez que son puestos a prueba se hunden más en la incredulidad. Mas si no se mantienen al margen ni les proponen la paz ni dejan de combatirlos, aprésenlos y ajustícienlos allí donde los encuentren. Contra estos sí que les hemos concedido una clara autorización (para combatirlos).
92. Un creyente no debe matar a otro creyente, a menos que sea por error; y quien mate a un creyente por error deberá liberar a un esclavo creyente y entregar una compensación económica a la familia del fallecido, a menos que esta renuncie a ella. Si el fallecido fuera creyente pero de un pueblo enemigo, quien lo mató por error deberá liberar a un esclavo creyente pero no pagará compensación alguna. Si el fallecido perteneciera a un pueblo con quienes mantienen un pacto, quien lo mató deberá entregar una compensación económica a la familia del fallecido y liberar a un esclavo creyente. Y quien no disponga de medios para ello deberá ayunar dos meses consecutivos para obtener el perdón de Al-lah. Y Al-lah es Omnisciente y Sabio.
93. Pero quien mate a un creyente de manera deliberada (y no se arrepienta) tendrá como retribución el Infierno, donde permanecerá eternamente, y caerá sobre él la ira de Al-lah y será expulsado de Su misericordia; y Al-lah habrá preparado para él un terrible castigo.
94. ¡Oh, creyentes!, si salen a combatir por la causa de Al-lah, asegúrense (de la verdad) y no digan a quien les brinda el saludo de paz del Islam[155] que no es creyente para conseguir bienes terrenales (parte del botín si luchan y vencen). En verdad, junto a Al-lah hay muchos más beneficios y botines. Ustedes también fueron incrédulos como ellos con anterioridad, pero Al-lah los agració (con la fe); así que cerciórense (antes de combatir contra un creyente). Ciertamente, Al-lah está bien informado de lo que hacen.
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[155] El saludo de paz del Islam es assalaam ‘alaikum, que literalmente significa “la paz esté con ustedes”. De hecho, la palabra Islam proviene de la misma raíz que salaam (paz), y significa “el sometimiento a la voluntad de Al-lah”, el cual es indispensable para alcanzar la paz tanto externa como interna.
95. Los creyentes que permanecen en sus hogares (y no salen a combatir por la causa de Al-lah) —salvo quienes sufren un impedimento físico y están excusados (como el enfermo, el ciego y el cojo)—, no pueden compararse con quienes luchan por Su causa con sus bienes y sus vidas. Al-lah ha favorecido a estos últimos y los ha ensalzado por encima de quienes permanecen en sus hogares; y a todos les ha prometido el Paraíso. Pero Al-lah ha favorecido a quienes combaten por encima de quienes se quedan en sus hogares concediéndoles una gran recompensa;
96. (disfrutarán de) elevados rangos que Al-lah les concederá, y recibirán Su perdón y Su misericordia. Y Al-lah es Indulgente y Misericordioso.
97. Cuando los ángeles tomen las almas de quienes hayan sido injustos consigo mismos (por no haber emigrado con los creyentes y haber permanecido con quienes rechazaban la verdad), les dirán: “¿Qué les sucedió? (¿Por qué no apoyaron la causa de Al-lah?)”. Responderán: “Estábamos oprimidos en la tierra (y no podíamos practicar la religión)”. (Los ángeles) les dirán: “¿No era la tierra de Al-lah lo suficientemente vasta como para que pudieran emigrar?”. Mas morarán en el Infierno; ¡y qué pésimo destino!,
98. con la excepción de los realmente débiles de entre los hombres, mujeres y niños que no encontraron la manera de emigrar.
99. A estos, Al-lah los perdonará. Y Al-lah es Benévolo e Indulgente.
100. Y quien emigre por la causa de Al-lah encontrará por la tierra muchos lugares donde resguardarse y sustento en abundancia. Y a quien abandone su hogar para emigrar por la causa de Al-lah y de Su Mensajero y lo alcance la muerte, su recompensa correrá a cargo de Al-lah; y Al-lah es Indulgente y Misericordioso.
101. Y no cometen ningún pecado si, cuando se encuentran de viaje, acortan sus rezos ante el temor de que los ataquen quienes rechazan la verdad. Quienes niegan la verdad son, ciertamente, sus enemigos declarados[156].
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[156] Esta aleya debe entenderse en el contexto de una época en la que el Islam era perseguido y atacado por quienes rechazaban la verdad y los musulmanes tenían que estar siempre en situación de alerta.
102. Y cuando estés entre los creyentes (¡oh, Muhammad!) y los dirijas en el salat[157] (y temas una acción por parte del enemigo), que un grupo (de los creyentes) rece contigo llevando sus armas (y que el resto, armado, se sitúe detrás de ustedes y de cara al enemigo). Cuando finalicen las postraciones, que (quienes hayan rezado) se sitúen detrás y recen contigo quienes aún no lo han hecho, tomando precauciones y portando sus armas. Quienes rechazan la verdad quisieran que descuidaran sus armas y sus enseres para lanzarse sobre ustedes en un solo ataque. No cometen ninguna falta si deponen sus armas debido a la lluvia o a alguna enfermedad; pero tomen precauciones. Ciertamente, Al-lah ha preparado un castigo humillante a quienes rechazan la verdad.
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[157] Esta aleya hace referencia al salat en una situación de miedo o peligro. Puede realizarse de varias maneras, dependiendo de la posición del enemigo con respecto a la alquibla y de si se está o no en plena batalla, pudiendo incluso rezarse una sola unidad o raka’ caminando o sobre la montura y sin orientarse hacia la alquibla, o bien realizar una sola postración en el peor de los casos.
103. Y, una vez finalizado el salat, glorifiquen a Al-lah de pie, sentados o recostados. Pero, cuando estén a salvo, recen a Al-lah (como Él les ha ordenado, con devoción y recogimiento y respetando todas las obligaciones). En verdad, los rezos han sido prescritos a unas horas determinadas.
104. Y no flaqueen en la persecución del enemigo. Si sufren (desgracias), ellos también (las) sufren como ustedes, pero ustedes anhelan de Al-lah lo que ellos no anhelan (el Paraíso); y Al-lah es Omnisciente y Sabio.
105. Te hemos revelado el Libro (el Corán) con la verdad (¡oh, Muhammad!), para que juzgues entre los hombres según lo que Al-lah te ha enseñado. Y no defiendas a quienes se traicionan a sí mismos (ocultando la verdad y mintiendo sobre ella)[158].
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[158] Esta aleya alude a un episodio en el que unos hombres acusaban a otros de haber robado un escudo y acudieron al Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— buscando justicia. Él defendió a los culpables porque no sabía que estaban mintiendo hasta que Al-lah reveló esta aleya. También hay un dicho (hadiz) que narra que el Profeta —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— oyó que unas personas discutían cerca de la puerta de su estancia y salió diciendo: “Ciertamente, no soy más que un ser humano y juzgo según lo que escucho. Puede que algunos de ustedes sean más elocuentes que otros al presentar el caso para que juzgue a su favor. Si juzgo a favor de alguien con respecto al derecho de otro musulmán, eso es un pedazo de fuego; que lo tome, entonces, o que lo deje” (recopilado por Bujari y Muslim).
106. Y pide perdón a Al-lah (en todas las situaciones); ciertamente, Al-lah es Indulgente y Misericordioso.
107. Y no defiendas a quienes se traicionan a sí mismos. Al-lah no ama al traidor pecador.
108. (Los hipócritas) ocultan a los hombres (sus malas acciones) pero no pueden ocultárselas a Al-lah, pues Él está con ellos (a través de Su conocimiento) cuando conspiran por la noche con palabras que no son de Su agrado. Y (el conocimiento de) Al-lah abarca todo lo que hacen.
109. (Algunos de) ustedes los defendieron en esta vida, pero ¿quién los defenderá ante Al-lah el Día de la Resurrección? ¿Quién los protegerá?
110. Quien obre mal o sea injusto consigo mismo (por sus malas acciones) y busque después el perdón de Al-lah, hallará que Al-lah es Indulgente y Misericordioso.
111. Y quien peque, lo hará en perjuicio propio; y Al-lah es Omnisciente y Sabio.
112. Y quien cometa una falta o peque y culpe a un inocente de su pecado, cargará con su calumnia y con un pecado flagrante.
113. Y si no fuera por el favor y la misericordia de Al-lah sobre ti (¡oh, Muhammad!) un grupo de ellos (quienes se traicionan a sí mismos) te habría desviado de la verdad, pero solo se desvían ellos mismos y no podrán perjudicarte en nada. Y Al-lah te ha revelado el Corán y la sabiduría, y te ha enseñado lo que no sabías; el favor que Al-lah te ha concedido es inmenso.
114. La mayoría de las conversaciones privadas[159] no aportan ningún bien, a menos que alguien promueva la caridad, una buena acción o la reconciliación entre los hombres. Y a quien así actúe, buscando la complacencia de Al-lah, le concederemos una gran recompensa.
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[159] La aleya hace referencia a cualquier reunión donde se mantienen conversaciones triviales que no son de ninguna utilidad, ya que es posible que dichas conversaciones conlleven algún pecado, como hablar mal de alguien en la ausencia de este, etc. Así pues, es conveniente evitar la banalidad e intentar que nuestras conversaciones persigan un buen fin e incluyan mencionar el nombre de Al-lah para que Él esté complacido con nosotros.
115. Y a quien contradiga al Mensajero (y se oponga a él) después de habérsele mostrado la verdad y no siga el camino de los creyentes, lo dejaremos que prosiga en el camino que ha tomado y haremos que arda en el Infierno; ¡y qué pésimo destino!
116. Ciertamente, Al-lah no perdona que se adoren a otros fuera de Él, pero perdona el resto de los pecados a quien quiere. Y quien adore a otros fuera de Al-lah se habrá extraviado lejos de la verdad.
117. (Los idólatras) no invocan sino a deidades femeninas[160] en vez de invocarlo a Él; y no invocan más que al Demonio, un constante rebelde.
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[160] Los idólatras decían que los ángeles eran las hijas de Al-lah y los tomaron por divinidades a las que dieron forma femenina, por eso las estatuas o ídolos que moldeaban y adoraban tenían nombres femeninos.
118. Al-lah lo expulsó de Su misericordia, y el demonio juró: “Seduciré a un grupo determinado de Tus siervos.
119. Los extraviaré, despertaré en ellos falsos deseos y esperanzas, les ordenaré realizar cortes en las orejas del ganado (para marcar los animales destinados a los ídolos como ofrendas, como hacían antes del Islam) y les mandaré cambiar la creación[161] de Al-lah”. Y quien tome al Demonio por protector y aliado será un claro perdedor.
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[161] En el Islam está prohibido cambiar la naturaleza que Al-lah ha creado; así pues, acciones como las operaciones de estética, la grabación de tatuajes, la manipulación genética sin fines terapéuticos, etc., no son lícitas en el Islam.
120. (El Demonio) les hace falsas promesas y despierta en ellos falsas esperanzas; mas lo que promete el Demonio no es sino puro engaño.
121. Esos (quienes sigan al Demonio) morarán en el Infierno y no encontrarán la manera de escapar de él.
122. Y haremos que quienes crean y obren con rectitud entren en jardines por los cuales corren ríos, y allí vivirán eternamente. La promesa de Al-lah es cierta; y ¿quién es más veraz que Al-lah?
123. (La aceptación de la religión y el logro del éxito) no depende de sus deseos[162] ni de los deseos de quienes recibieron las Escrituras (judíos y cristianos). Quien actúe mal será castigado por ello, y no hallará fuera de Al-lah ningún protector o auxiliador.
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[162] Esta aleya fue revelada porque los musulmanes, los cristianos y los judíos discutían sobre qué religión era la mejor y cada grupo defendía la suya con orgullo. Esta aleya viene a decir que no todos los que manifiesten estar en la verdad lo están y que la aceptación de la religión no reside en meras palabras, sino en la fe, la cual debe demostrarse con acciones basadas en la obediencia a Al-lah.
124. Y quien obre rectamente, sea hombre o mujer, y crea (en Al-lah y en lo que ha revelado) entrará al Paraíso, y no será tratado injustamente en lo más mínimo.
125. ¿Y quién es mejor en la religión que quien somete su voluntad a Al-lah y realiza buenas acciones (sinceramente por su Señor) y sigue el monoteísmo puro de Abraham? Y Al-lah tomó a Abraham como uno de Sus siervos más queridos.
126. Y a Al-lah pertenece todo cuanto existe en los cielos y en la tierra. Y (el conocimiento de) Al-lah abarca todas las cosas.
127. Te preguntan (¡oh, Muhammad!) acerca (de asuntos legales relacionados con) las mujeres. Diles: “Al-lah los instruye al respecto y acerca de lo que el Libro (el Corán) les revela sobre las jóvenes huérfanas con las que quieren casarse sin darles la parte (del maher y de la herencia) que les corresponde[163], y acerca de los niños débiles y oprimidos; y (les ordena) ser justos con los huérfanos”. Y todo bien que hagas será del conocimiento de Al-lah.
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[163] Antes de la llegada del islam, el tutor de una huérfana podía casarse con ella para no darle su debido maher o podía impedir que se casara con alguien para heredar él, tras la muerte de esta, todos sus bienes. También se les negaba a las mujeres y a los niños la parte de la herencia que les correspondía. Esta aleya condena tales prácticas y defiende los derechos de las mujeres y de los niños.
128. Y si una mujer teme que su marido pierda interés en ella o la rechace (porque ya no se siente atraído por ella), no comete ninguna falta, como tampoco su marido, si ambos llegan a un acuerdo (para evitar el divorcio y continuar viviendo juntos a cambio de que ella renuncie a parte de sus derechos). Y el acuerdo es lo mejor, a pesar de que el ser humano tiende, por naturaleza, a quererlo todo y a no ceder nada. Mas si hacen el bien (tratando bien a sus esposas) y temen (a Al-lah evitando ser injustos con ellas), (sepan que) Él está bien informado de lo que hacen (y los recompensará por ello).
129. Y jamás podrán ser justos con sus mujeres por igual (en lo referente a sus sentimientos), aunque lo intenten con todas sus fuerzas. No se inclinen demasiado hacia una de ellas descuidando a otra. Mas si las tratan con equidad (en todo aquello que esté en sus manos) y temen a Al-lah, (sepan que) entonces Al-lah es Indulgente y Misericordioso.
130. Y si ambos se separan finalmente (mediante el divorcio), Al-lah colmará a cada uno con Su favor. El favor de Al-lah es inmenso y Él todo lo sabe.
131. Y a Al-lah pertenece todo cuanto existe en los cielos y en la tierra. Y, ciertamente, ordenamos a quienes recibieron las Escrituras con anterioridad, así como a ustedes, que temieran a Al-lah (obedeciendo Sus mandatos y alejándose de lo que les prohíbe). Pero si rechazan la verdad, a Él pertenece todo cuanto existe en los cielos y en la tierra; Al-lah no tiene necesidad de nadie y es digno de toda alabanza.
132. Y a Al-lah pertenece todo cuanto existe en los cielos y en la tierra. Y Al-lah basta para ocuparse de todos los asuntos de Su creación.
133. Si Él quisiera, los haría desaparecer, ¡oh, gentes!, y pondría a otros en su lugar; y Al-lah tiene poder para ello.
134. Quien quiera la recompensa de esta vida (que sepa que) Al-lah posee la recompensa de esta vida y la de la otra. Y Al-lah oye y ve todas las cosas.
135. ¡Oh, creyentes!, sean justos cuando den testimonio por Al-lah, aunque fuese en su propio perjuicio o el de sus padres y parientes. Tanto si (aquel en contra de quien dan testimonio) es rico como si es pobre (no intenten favorecerlo por compasión), pues Al-lah es su mejor protector en ambos casos. No sigan, pues, sus propios deseos, de lo contrario caerían en la injusticia. Y si modifican el testimonio o se niegan a darlo, Al-lah está bien informado de lo que hacen.
136. ¡Oh, creyentes!, crean en Al-lah, en Su Mensajero, en el Libro que le reveló y en los Libros que reveló con anterioridad. Y quien no crea en Al-lah, en los ángeles, en los Libros revelados, en Sus mensajeros y en el Día de la Resurrección se habrá extraviado lejos de la verdad.
137. Ciertamente, quienes crean y renieguen después de su creencia, vuelvan a creer y a renegar de su fe y persistan en su rechazo a la verdad (hasta que les llegue la muerte), no obtendrán el perdón de Al-lah ni serán guiados hacia el buen camino.
138. (Y) anuncia a los hipócritas (¡oh, Muhammad!) que recibirán un castigo doloroso;
139. esos que toman a quienes rechazan la verdad por protectores y aliados en vez de tomar a los creyentes. ¿Es que esperan conseguir poder, honor y gloria cuando todo ello pertenece a Al-lah?
140. Y está escrito en su Libro (el Corán)[164] que si escuchan a unos negar las aleyas de Al-lah o burlarse de ellas, no deben permanecer en su compañía hasta que cambien de conversación; de lo contrario, serían como ellos. Y, ciertamente, Al-lah reunirá, en el infierno, a todos los hipócritas e incrédulos,
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[164] Concretamente en la aleya 68 de la sura 6.
141. esos que están a la espera de lo que les acontece; si obtienen una victoria de parte de Al-lah, dicen (para participar del botín y del triunfo): “¿Acaso no estábamos con ustedes?”. Pero si quienes consiguen una victoria son aquellos que rechazan la verdad, les dicen: “¿Acaso no los ayudamos engañando a los creyentes hasta que pudieron derrotarlos y los protegimos de ellos?”. Al-lah juzgará entre ustedes (y ellos) el Día del Juicio Final, y no concederá nunca el triunfo final sobre los creyentes a quienes rechazan la verdad.
142. Los hipócritas pretenden engañar a Al-lah (mostrando la fe y ocultando en su interior la incredulidad), pero es Al-lah Quien los engaña[165] (haciendo que persistan en su extravío hasta el Día de la Resurrección). Cuando se levantan para rezar, lo hacen con pereza, solo para que la gente los vea, y apenas glorifican a Al-lah.
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[165] Al-lah siempre vuelve los planes de los injustos contra ellos mismos; es en este sentido que deben entenderse los verbos como “engañar” o “vengarse” aplicados a Al-lah, ya que Él no actúa de la misma manera que los hombres ni engaña como hacen ellos.
143. Titubean entre los unos (los creyentes) y los otros (quienes rechazan la verdad) sin pertenecer a ninguno de ambos grupos. Y no podrás hallar la manera de guiar a quien Al-lah extravía (por negar la verdad).
144. ¡Oh, creyentes!, no tomen a quienes rechazan la verdad por protectores y aliados en vez de a los creyentes. ¿Acaso quieren dar a Al-lah un claro argumento en contra de ustedes?
145. Los hipócritas estarán en lo más profundo del fuego, y no podrán encontrar quién los auxilie;
146. con la excepción de quienes se arrepientan, se enmienden (realizando buenas obras), se aferren a Al-lah y sean sinceros en su fe en Al-lah (abandonando toda hipocresía); pues esos estarán con los creyentes. Y Al-lah concederá a los creyentes una gran recompensa.
147. ¿Para qué iba Al-lah a castigarlos (por sus ofensas pasadas) si (ahora) son agradecidos y creen (en Él)? Y Al-lah es Agradecido (con Sus siervos cuando Lo obedecen) y conoce todas las cosas.
148. A Al-lah no Le agrada que se hable mal (contra alguien) en público, excepto si quien lo hace ha sido víctima de una injusticia (y este manifiesta abiertamente la ofensa recibida e invoca a Al-lah para que castigue a quien se la ha causado). Y Al-lah todo lo oye y todo lo sabe.
149. Tanto si hacen una buena acción públicamente o en secreto como si perdonan una injusticia que hayan sufrido (hallarán su recompensa junto a Al-lah). Y Al-lah es Benévolo y Todopoderoso.
150. Ciertamente, quienes no creen en Al-lah ni en Sus mensajeros y pretenden hacer una distinción entre la fe en Él y en aquellos, y dicen creer en algunos de los mensajeros mientras que rechazan a otros y quieren tomar un camino entre la fe y la incredulidad;
151. esos son quienes realmente rechazan la verdad. Y hemos preparado para ellos un castigo humillante.
152. Y quienes creen en Al-lah y en Sus mensajeros y no hacen distinción entre ninguno de ellos obtendrán su recompensa. Y Al-lah es Indulgente y Misericordioso.
153. Los judíos te piden que hagas descender sobre ellos un Libro del cielo. Y pidieron a Moisés algo aún más grave, pues le dijeron: “Haz que podamos ver a Al-lah con claridad”. Entonces fueron fulminados por un rayo debido a su injusta petición. Después adoraron el becerro tras haber presenciado claros milagros (así como pruebas de la unicidad de Al-lah), y (a pesar de ello) los perdonamos (una vez los inocentes cumplieron la orden de Al-lah de matar a los culpables[166]). Y concedimos a Moisés una clara autoridad.
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[166] Ver la aleya 54 de la sura 2.
154. Y elevamos el monte sobre ellos (en señal de amenaza) para que cumplieran el pacto que habíamos concertado con ellos, y les dijimos: “Entren a la ciudad postrándose humildemente[167]”; y les dijimos: “No violen la ley del sábado[168]”. Y tomamos de ellos un firme compromiso.
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[167] Ver la aleya 58 de la sura 2.
[168] Ver la aleya 65 de la sura 2.
155. (Y Al-lah los expulsó de Su misericordia) por quebrantar su compromiso, por rechazar los milagros y las pruebas de Al-lah, por matar a los profetas sin justificación alguna y por decir (al Profeta Muhammad): “Nuestros corazones no comprenden (tus palabras)”. Es Al-lah Quien los ha sellado porque negaban la verdad, pues solo creían unos pocos[169].
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[169] También puede entenderse: “pues poco era lo que creían”.
156. (Y también) por rechazar la verdad y decir sobre María una gran calumnia (al acusarla de fornicación);
157. y por decir (burlándose): “Hemos matado al Mesías Jesús, hijo de María, el Profeta de Al-lah”. Pero no lo mataron ni lo crucificaron, sino que se les hizo creer[170]. Y quienes discrepan sobre ello están llenos de dudas. No tienen ninguna certeza y tan solo se apoyan en conjeturas, pues, con toda seguridad, no lo mataron;
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[170] Ver la aleya 54 de la sura 3.
158. Al-lah lo ascendió a Él (en vida). Y Al-lah es Poderoso y Sabio.
159. Y quienes recibieron las Escrituras creerán en Jesús antes de su muerte[171] (cuando regrese al final de los tiempos). Y el Día de la Resurrección testificará (contra quienes mintieron acerca de él y decían que era hijo de Dios —o de Al-lah— y a favor de quienes creyeron en él).
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[171] Es parte de la creencia islámica que Jesús —la paz esté con él— regresará al final de los tiempos. No vendrá con una nueva revelación, sino que seguirá las enseñanzas del Profeta Muhammad —que Al-lah lo bendiga y le dé la paz— y finalmente morirá. Su venida será una señal de la proximidad de la llegada de la Hora final, y todos los cristianos y judíos presentes en dicho momento creerán en él.
160. Y prohibimos a los judíos muchas de las cosas buenas que antes tenían permitidas por haber sido injustos y haber apartado a muchos del camino de Al-lah,
161. y por aceptar los intereses de la usura cuando se les había prohibido (en la Torá) y por apropiarse ilegalmente de los bienes ajenos. Y hemos preparado, para quienes de ellos rechazan la verdad, un doloroso castigo.
162. Sin embargo, aquellos que tienen un conocimiento profundo de entre ellos, así como los creyentes (tanto quienes emigraron como quienes los acogieron en Medina) creen en lo que te ha sido revelado (¡oh, Muhammad!) y en las Escrituras que fueron reveladas con anterioridad. Y a quienes realizan el salat, entregan el azaque y creen en Al-lah y en el Día de la Resurrección les concederemos una gran recompensa.
163. Y, ciertamente, te hemos transmitido el mensaje (¡oh, Muhammad!) al igual que hicimos con Noé y con los profetas que lo sucedieron. Y transmitimos el mensaje a Ismael, a Isaac, a Jacob, a las tribus de Israel, a Jesús, a Job, a Jonás, a Aarón y a Salomón. Y otorgamos los Salmos a David.
164. Y te hemos contado la historia de algunos de los mensajeros que enviamos y de otros no. Y Al-lah habló a Moisés directamente.
165. (Hemos enviado) mensajeros como portadores de buenas noticias (a quienes los siguieran) y como amonestadores (a quienes los desobedecieran) para que, tras su llegada, los hombres no tuvieran ninguna excusa ante Al-lah (por no haber seguido Su religión). Y Al-lah es Poderoso y Sabio.
166. Y (si te desmienten, ¡oh, Muhammad!, no te preocupes), Al-lah da fe de que te ha revelado (el Corán y de que tú eres Su Mensajero). Te lo ha revelado con Su conocimiento, y los ángeles también dan fe de la revelación. Y Al-lah basta como testigo.
167. Ciertamente, quienes rechacen la fe y desvíen a los hombres del camino de Al-lah se habrán extraviado muy lejos de la verdad.
168. Ciertamente, Al-lah no perdonará ni guiará (hacia el camino de la salvación) a quienes rechacen la fe y actúen injustamente (persistiendo en la incredulidad),
169. solo (los guiará) hacia el camino que conduce al Infierno, donde permanecerán eternamente; y ello es fácil para Al-lah.
170. ¡Gentes!, les ha llegado el Mensajero de Al-lah con la verdad procedente de su Señor. Crean, pues, en él; es mejor para ustedes. Y si no lo hacen, (su incredulidad no perjudicará en nada a Al-lah, pues) a Él pertenece todo cuanto existe en los cielos y en la tierra. Y Al-lah es Omnisciente y Sabio.
171. ¡Cristianos!, no exageren en su religión ni digan sobre Al-lah salvo la verdad. El Mesías Jesús, hijo de María, no es sino un Mensajero de Al-lah a quien creó a partir de la palabra “sé” transmitida a María (a través del ángel Gabriel) y un soplo de vida creado por Él. Crean, pues en Al-lah y en todos Sus mensajeros. Y no digan que Al-lah es parte de la trinidad; es mejor para ustedes que abandonen tal idea. Al-lah es un Dios Único, ¡alabado sea! Está muy por encima de tener un hijo. Suyo es todo cuanto existe en los cielos y en la tierra; y Al-lah basta para ocuparse de todos los asuntos de Su creación.
172. El Mesías no encuentra indigno ser un siervo de Al-lah, como tampoco menosprecian serlo los ángeles allegados a Él. Y todos aquellos que menosprecien adorar a Al-lah y se muestren altivos serán reunidos para comparecer ante Él (el Día de la Resurrección).
173. Quienes crean y obren rectamente recibirán la recompensa de Al-lah y Él los agraciará todavía más. Pero quienes desdeñen ser siervos de Al-lah y se muestren altivos recibirán un castigo doloroso y no hallarán quién los proteja o auxilie fuera de Al-lah.
174. ¡Gentes!, ciertamente han recibido una clara prueba de su Señor (la llegada del Profeta Muhammad) y hemos hecho descender sobre ustedes una luz esclarecedora (el Corán).
175. Quienes crean en Al-lah y se aferren a Él serán admitidos en Su misericordia y en Su gracia, y Él los guiará por el camino recto.
176. Te piden que dictamines (sobre la herencia de quienes mueren sin dejar ni padres ni hijos, ¡oh, Muhammad!). Diles: “Al-lah les decreta (lo siguiente) al respecto: si un hombre muere y no tiene ni hijos (ni padres), pero tiene una hermana (de padre y madre o del mismo padre), esta heredará la mitad de lo que deje. Si la difunta es la hermana y no deja hijos (ni padres), su hermano heredará todo. Si el difunto tiene dos hermanas, estas heredarán dos tercios de lo que deje en herencia; y en el caso de tener hermanos y hermanas, a cada hermano le corresponderá el doble de lo que reciba una hermana[172]. Así aclara Al-lah Sus preceptos para que no se extravíen. Y Al-lah tiene conocimiento sobre todas las cosas”.
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[172] Ver la primera nota de pie de página de la aleya 11 de esta misma sura.
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