El Día de la Resurrección es indubitable, y nadie salvo Dios sabe cuándo llegará. Ese día cada alma recibirá la recompensa o el castigo que se merezca por sus obras.— الترجمة الإسبانية
15. »La Hora final llegará con toda certeza. Solo Yo sé cuándo sucederá[572] para recompensar a cada ser según se haya esforzado (y haya actuado).— الترجمة الإسبانية - المنتدى الإسلامي
[572] La expresión árabe enfatiza el hecho de que solamente Él conoce todo lo referente a la Hora, y que ni los profetas ni los ángeles tenían ni tienen conocimiento acerca de cuándo sucederá. De hecho, la Biblia también afirma que solo el Padre sabe cuándo tendrá lugar la Hora que está marcada por la segunda venida de Jesús: «Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre (Mateo 24, 36; Biblia de las Américas)». El hecho de que Jesús —la paz de Al-lah esté con él— no tuviese ese conocimiento confirma que no era más que un mensajero de Al-lah.
15. La Hora final llegará con toda certeza. Solo Yo sé cuándo sucederá[572] para recompensar a cada ser según se haya esforzado (y haya actuado).— الترجمة الإسبانية (أمريكا اللاتينية) - المنتدى الإسلامي
[572] La expresión árabe enfatiza el hecho de que solamente Él conoce todo lo referente a la Hora, y que ni los profetas ni los ángeles tenían ni tienen conocimiento acerca de cuándo sucederá. De hecho, la Biblia también afirma que solo el Padre sabe cuándo tendrá lugar la Hora que está marcada por la segunda venida de Jesús: “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo ni el Hijo, sino solo el Padre (Mateo 24, 36; Biblia de las Américas)”. El hecho de que Jesús —la paz de Al-lah esté con él— no tuviese ese conocimiento confirma que no era más que un Mensajero de Al-lah.
— Sheikh Isa Garcia - Spanish; Castilian translationإِنَّ ٱلسَّاعَةَ ءَاتِيَةٌ أَكَادُ أُخۡفِيهَا لِتُجۡزَىٰ كُلُّ نَفۡسِۭ بِمَا تَسۡعَىٰEl Día de la Resurrección es indubitable, y nadie salvo Dios sabe cuándo llegará. Ese día cada alma recibirá la recompensa o el castigo que se merezca por sus obras.