El ejemplo de quienes contribuyen con sus bienes materiales anhelando complacer a Dios y por la certeza de ser recompensados, es como el de una huerta que se encuentra sobre una colina [alta y fértil], a la que le cae una lluvia copiosa y duplica sus frutos. Y si no, una llovizna le basta [para dar frutos]. Sepan que Dios ve lo que hacen.— الترجمة الإسبانية
265. Y quienes gastan sus bienes buscando la complacencia de Al-lah y tienen la certeza (de que Al-lah los recompensará por ello) se asemejan a un jardín situado en un terreno elevado sobre el que arrecia una lluvia abundante que hace que sus frutos se multipliquen por dos. Y si no llueve en abundancia, cae sobre él una llovizna (suficiente para que dé frutos)[88]. Y Al-lah ve todo lo que hacéis.— الترجمة الإسبانية - المنتدى الإسلامي
[88] Al-lah compara, mediante este ejemplo, las buenas acciones de los creyentes con el jardín, pues estas siempre verán sus frutos y serán recompensadas por Al-lah en mayor o menor proporción, según sean dichas acciones.
265. Y quienes gastan sus bienes buscando la complacencia de Al-lah y tienen la certeza (de que Al-lah los recompensará por ello) se asemejan a un jardín situado en un terreno elevado sobre el que arrecia una lluvia abundante que hace que sus frutos se multipliquen por dos. Y si no llueve en abundancia, cae sobre él una llovizna (suficiente para que dé frutos)[88]. Y Al-lah ve todo lo que hacen.— الترجمة الإسبانية (أمريكا اللاتينية) - المنتدى الإسلامي
[88] Al-lah compara, mediante este ejemplo, las buenas acciones de los creyentes con el jardín, pues estas siempre verán sus frutos y serán recompensadas por Al-lah en mayor o menor proporción, según sean dichas acciones.
— Sheikh Isa Garcia - Spanish; Castilian translationوَمَثَلُ ٱلَّذِينَ يُنفِقُونَ أَمۡوَٰلَهُمُ ٱبۡتِغَآءَ مَرۡضَاتِ ٱللَّهِ وَتَثۡبِيتٗا مِّنۡ أَنفُسِهِمۡ كَمَثَلِ جَنَّةِۭ بِرَبۡوَةٍ أَصَابَهَا وَابِلٞ فَـَٔاتَتۡ أُكُلَهَا ضِعۡفَيۡنِ فَإِن لَّمۡ يُصِبۡهَا وَابِلٞ فَطَلّٞۗ وَٱللَّهُ بِمَا تَعۡمَلُونَ بَصِيرٌEl ejemplo de quienes contribuyen con sus bienes materiales anhelando complacer a Dios y por la certeza de ser recompensados, es como el de una huerta que se encuentra sobre una colina [alta y fértil], a la que le cae una lluvia copiosa y duplica sus frutos. Y si no, una llovizna le basta [para dar frutos]. Sepan que Dios ve lo que hacen.