¿Acaso no reparas en aquel que sigue sus pasiones como si estas fueran una divinidad? Dios decretó por Su conocimiento divino que se extraviaría, y por ello selló sus oídos y su corazón, y puso un velo sobre sus ojos. ¿Quién lo puede guiar fuera de Dios? ¿Acaso no recapacitan?— الترجمة الإسبانية
puso un velo sobre sus ojos: Porque se negaban a oír, ver y comprender la revelación de Dios.
23. ¿No has reparado en quien hace de sus pasiones su dios (¡oh, Muhammad!)? Al-lah lo ha dejado en su extravío con conocimiento (de que no seguiría la verdad)[928]; le ha sellado los oídos y el corazón para que (no pueda ni escucharla ni entenderla), y le ha velado los ojos (para que no pueda verla). ¿Quién podrá guiarlo, entonces, fuera de Al-lah? ¿Es que no vais a reflexionar?— الترجمة الإسبانية - المنتدى الإسلامي
[928] Otra posible interpretación es que Al-lah lo ha dejado en el extravío después de que dicha persona haya tenido conocimiento de la verdad y la haya rechazado.
23. ¿No has reparado en quien hace de sus pasiones su dios (¡oh, Muhammad!)? Al-lah lo ha dejado en su extravío con conocimiento (de que no seguiría la verdad)[928]; le ha sellado los oídos y el corazón para que (no pueda ni escucharla ni entenderla), y le ha velado los ojos (para que no pueda verla). ¿Quién podrá guiarlo, entonces, fuera de Al-lah? ¿Es que no van a reflexionar?— الترجمة الإسبانية (أمريكا اللاتينية) - المنتدى الإسلامي
[928] Otra posible interpretación es que Al-lah lo ha dejado en el extravío después de que dicha persona haya tenido conocimiento de la verdad y la haya rechazado.
— Sheikh Isa Garcia - Spanish; Castilian translationأَفَرَءَيۡتَ مَنِ ٱتَّخَذَ إِلَٰهَهُۥ هَوَىٰهُ وَأَضَلَّهُ ٱللَّهُ عَلَىٰ عِلۡمٖ وَخَتَمَ عَلَىٰ سَمۡعِهِۦ وَقَلۡبِهِۦ وَجَعَلَ عَلَىٰ بَصَرِهِۦ غِشَٰوَةٗ فَمَن يَهۡدِيهِ مِنۢ بَعۡدِ ٱللَّهِۚ أَفَلَا تَذَكَّرُونَ¿Acaso no reparas en aquel que sigue sus pasiones como si estas fueran una divinidad? Dios decretó por Su conocimiento divino que se extraviaría, y por ello selló sus oídos y su corazón, y puso un velo sobre sus ojos. ¿Quién lo puede guiar fuera de Dios? ¿Acaso no recapacitan?